Monday, December 27, 2010

25 mil kilómetros en bicicleta

La travesía de Felipe Besné desde el Fin del Mundo hasta México


¿Qué motivos y obstáculos tiene un hombre para renunciar a una vida de retiro cómoda y apacible junto a su familia en Lagos de Moreno, Jalisco, y a sus casi 60 años pedalear durante 581 días a través de 18 países con 56 kilos de carga arriesgando la vida 24 horas a la intemperie?

l. EL QUE NO SE MUEVE SE MUERE
Felizmente casado, con dos hijos y dos nietos, el administrador de empresas con una trayectoria de 40 años en una transnacional, encontró en el retiro la oportunidad de realizar un sueño que tuvo desde niño: recorrer en bicicleta América Latina. Su experiencia en informática, logística y finanzas le permitieron planear y realizar una travesía épica, bellamente documentada en su blog (www.biciensudamerica.blogspot.com). En una plática de café, Besné relata algunos pormenores de su viaje en rila:
¿De dónde salió la idea de hacer esta travesía?
Tenía 58 años cuando me jubilé. Te enfrentas al primer riesgo que conlleva la libertad en estas circunstancias: el de morir por inactividad. He visto a muchos colegas morir al año de la jubilación. Estar productivo te mantiene vivo. El cambio me llevó a concluir que si no me movía me moriría. Me sentí libre para realizar mi sueño de la infancia. Si tomas una decisión, la que sea, debe ser algo que te apasione. Eso fue lo que me llevó a redescubrir en vivo todo lo que aprendí en los libros escolares, en la televisión, en las revistas National Geographic. Llegar en bicicleta y percibirlo, sentirlo física y espiritualmente.Lo más difícil no fue dar el primer pedalazo, sino mantenerme a pesar de las adversidades. Estar en la bicicleta hasta 10 horas diarias es desgastante y arriesgado. Pero la pasión lo vence todo. Y si mueres, qué bueno morir haciendo lo que te apasiona. La bici estuvo en mi vida desde que nací, mi padre (de origen franco-español) era un apasionado del ciclismo y hacía largas distancias en México. Yo pedaleaba sus bicis de niño, así me convertí en ciclista, soñaba con ir más lejos y conocer las comunidades que existen a lo largo de América Latina con las que compartimos el lenguaje y las costumbres prehispánicas.

¿Cómo te preparaste para la travesía?
Me preparé un año física, emocional e intelectualmente. Siempre he sido deportista, alpinista, corredor y maratonista, lo que me sirvió mucho. Entrené de 8 a 10 horas diarias en toda la República para cambiar de climas y alturas. Desiertos, montañas, selvas, cumbres, bosques y playas. Me revisaba un médico para saber si en realidad estaba en condiciones de lograrlo.
¿Qué te dijo tu familia, cómo los convenciste para que te dejaran ir?
Que estaba loco. Al principio se opusieron, además concebí la travesía solo. Fui persistente y gradual, reuní argumentos, consultaba con ciclistas, investigaba en Internet, de tal manera que al final logré convencerlos y me apoyaron en la logística y la motivación. Me dieron todo el apoyo a pesar de que tuve que arreglar cosas como el testamento, cartas poder por si no regresaba, esas cosas… se quedaron con temor, les preocupaba que anduviera solo por lugares inhóspitos, por suerte pude anunciar el recorrido y comunicarme con ellos casi diario.
¿Por qué solo, no pensaste en ir acompañado?
De hecho lancé una convocatoria y tuve respuesta de muchos jóvenes sin dinero que abandonarían los estudios para irse de aventura extrema. Buscaba algún compañero que fuera económicamente solvente. O personas mayores que deseaban salir y hacer algo, pero era gente que no se dedicaba a la bicicleta, ni era deportista ni tenía la pasión. Querían ir de vacaciones sin saber de qué se trataba. La travesía era un sueño, sin embargo, realizarla requería un trabajo duro y planificado, con horarios muy estrictos para levantarse, comer, descansar, lavar, y una serie de reglas para respetar las leyes de la naturaleza y las costumbres de cada lugar. Siempre fue un proyecto personal, solitario y autosuficiente que asumí como un trabajo. Tres o cuatro veces por día tenía que hacer talacha: reparaciones de chicotes, zapatas, servicio y sobre todo las llantas ponchadas. Era desmontar todo el equipo, voltear la bici, quitar la llanta, parchar e instalar de nuevo.
¿Buscaste patrocinios o tú absorbiste todo? ¿Cuánto invertiste en el viaje?
Los busqué, fabricantes de bicicletas, marcas deportivas y organismos oficiales. Me decían que era increíble, estaban muy entusiasmados, pero no sucedía nada. Fue un año muy desgastante, entonces lo asumí como mi bronca, responsabilidad y riesgo. Invertí de 10 a 15 dólares diarios, principalmente en alimentación. Por 581 días son 8,715 dólares. Conocer los lugares más interesantes de 18 países cuesta, entrar a cada lugar es caro porque muchos son turísticos. Pero yo no iba de turista (una modalidad es el cicloturismo). A veces me encontré con el apoyo y el patrocinio espontáneo de personas y autoridades en el camino, así como los contactos que había establecido previamente que me esperaban a lo largo de la ruta.
ll. SÓLO ES POSIBLE AVANZAR CUANDO SE MIRA LEJOS
Con todo listo, Felipe se trasladó a Ushuaia, Tierra de Fuego en Argentina, región de la Antártida conocida como El Fin del Mundo, donde el 8 de febrero de 2008 empezó a pedalear.

Imposible resumir una travesía en una entrevista, ¿cuál es la historia dentro del viaje que te marcó con fuego?
Me sucede lo mismo cuando me preguntan dónde me quedaría. Si vas a lo desconocido todos los días te van a ocurrir situaciones y emociones, algo muy bueno o malo, es parte de emprender cualquier cosa, te puedo decir que fue un 80 % agradable. Me sucedió de todo, asaltos, accidentes, detenciones, enfermedades, eran parte del evento. Pero fueron más las situaciones y lugares bellos, satisfacciones, muestras de apoyo y simpatía.
Mencionas adversidades peligrosas, ¿arriesgabas la vida cada día?
Sí. En ese tipo de eventos no hay que ponerse nervioso ni resistirse. En Colombia, por ejemplo, están las FARC y los capos de la cocaína. Evitaba esas regiones, hacía más kilometraje para rodear estas zonas de riesgo. En Guayaquil había dos mexicanos desaparecidos por la zona de Esmeraldas para pasar a Ecuador, así que di una vuelta tremenda para no pasar por ahí. En El Salvador investigué con auxilio de las autoridades cuáles eran las zonas de problema con la Mara, me pusieron una escolta con patrulla y motociclistas. Más días, kilometraje y costo para no arriesgarme.Lo peor fue un accidente en Argentina y lo irónico es que no ocurrió en la bicicleta. Fue en Jujuy, explorando una reserva natural, un guía me llevó a través de la selva hasta una comunidad y luego a unas termas donde nace el agua. Teníamos que bajar e instaló una cuerda para hacer rapel. Probé la cuerda y todo estaba en orden, pero al segundo paso que di se zafó y caí de espaldas unos 5 metros. Sólo alcancé a meter las manos. No podía moverme y me desmayé del dolor, tardaron más de 6 horas en rescatarme con un caballo.

En la comunidad no había primeros auxilios, me llevaron en coche hasta el hospital de Ledezma. El dolor era insoportable, mis manos estaban negras y no las sentía. Desperté enyesado desde de las axilas hasta los dedos de las manos. Tenía rotas las muñecas y tuvieron que meterme clavos en las dos manos. Ese día me deprimí tanto que lloré porque se truncaba el viaje. En bata y sin calzones me escapé para llamarle a mi esposa desde una caseta pública. Quisieron ir por mí, pero les dije que no. Al tercer día me llevaron a Jujuy con la familia Torrejón, donde estaba la bici, y me atendieron en el hospital Pablo Soria. El personal simpatizó con la travesía y durante mes y medio me rehabilitaron sin cobrar un centavo. Al final hasta me organizaron una despedida.
¿En algún punto pensaste renunciar o sentiste ansiedad por llegar más rápido?
Hubo momentos muy desesperantes, soledad, duda, intemperie, sol, frío, lluvia, enfermedad y subidas que van al cielo… me salían lágrimas de cansancio, dolor y hambre, pero ante cualquier cosa la renuncia equivalía a despertar, interrumpir mi sueño que se estaba realizando. No podía hacer eso. La idea de llegar la tuve a partir de Panamá. En Centro América me sentía más cerca, el clima es cálido y el terreno más amable. Ahí ya pensaba en México, aunque me faltara mucho. Cuando atravesé de Belice a Quinta Roo me bajé de la bici y casi beso el suelo mexicano. Lo primero que hice fue comerme unos tacos de carnitas.
¿Tienes alguna creencia religiosa?, ¿alguna experiencia mística durante el viaje?
Soy católico, pero no creo en los milagros. Un día antes de la caída sucedió algo que me hizo reflexionar. En Calilegua, cerca de Jujuy, llegué a un Santuario de la Virgen de Guadalupe. Me pareció admirable que en medio de una selva perdida se encuentre un santuario para gente que va, no sé de dónde demonios, a sentarse ante la Guadalupana. ¿Cómo llegó ahí?, quién sabe. Me quité la gorra y me quedé un rato. La Virgen de Guadalupe es un icono como el Che Guevara. En la parrilla de la bicicleta pegué una que me acompañó desde el inicio hasta el final sin deteriorarse. Pasé toda la noche en el santuario porque me impresionó. Al día siguiente sufrí la caída y digo que de milagro no morí ni quedé paralítico…
Ya que lo mencionaste, ¿en qué lugar te quedarías a vivir?
Estuve en tantos lugares que no podría elegir uno. Puedo disfrutar un desierto o una selva y es difícil ver lugares tan bellos donde no te puedes quedar y tienes que seguir. Eso lo pensé en Bariloche, Argentina, por sus montañas y sus lagunas de color turquesa, la comida y la gente. Aunque debo mencionar a Jujuy como el más hospitalario y amable, de ahí es la familia Torrejón que me aguantó mes y medio en su casa. Más que amigos al final éramos familia, los niños me decían abuelo.
¿Encontraste más ciclistas como tú, alguien se te unió?
Por todos lados. Los encontraba en el camino, cicloturistas alforjeros que recorrían largas distancias y ciclistas de ruta que salían a dar su vuelta y a entrenar. Conocí a japoneses, suizos, ingleses, rusos, brasileños. Vienen de vacaciones un mes, recorren un país y se regresan. Todos pasamos por la legendaria Casa del Ciclista en Trujillo, Perú, propiedad de Lucho, donde se ha formado la comunidad ciclista más impresionante que haya visto. Ahí llegan los que han pedalean por el mundo.


lll. Estoy despierto, soñé que viajaba
Las historias del viaje que cuenta Felipe dan material suficiente para escribir una novela kilométrica, entonces surge la pregunta:

¿Se transformó Felipe Besné, se fue uno y regresó otro?
Sí. Hubo una transformación espiritual y el compromiso de respetar todas las formas de vida y cuidar de la naturaleza. Estoy despierto, soñé que viajaba. Desperté más rico como persona, orgulloso, contento, disfruto más a mi familia y a mi país. Por el momento estoy compartiendo mi experiencia, dando pláticas y conferencias en congresos, universidades y reclusorios. Es regresar un poco de todo lo que se me ha dado. También tengo otra inquietud, la travesía Alaska - México. Lo veo como algo extra, quiero intentarlo.
En otros países los medios y las autoridades te prestaron atención, ¿cómo fue tu recibimiento en México?
Fue agradable. Cuando llegué a Chalco me llegó un correo de mi esposa informándome que esperara a Marcelo Ebrard, quien quiso pedalear conmigo de La Cibeles al Zócalo. Mi esposa se puso en contacto con él y le comentó mi arribo, se interesó mucho y se comunicó con Martha Delgado, quien a su vez hizo la conexión. Todo el tiempo llovió. Llegué al Zócalo y encontré a mi familia, mis amigos, mi nieta que no conocía. Un evento fuerte y conmovedor, como todo gran final.www.biciensudamerica.blogspot.com

* Publicado en la revista Milenio Semanal 687.

Wednesday, December 8, 2010

Watching the wheels

La Raleigh de John Lennon
Ilustración: Maru Sandoval.
Cuando la tuve debí haber sido
el niño más feliz de Liverpool,
quizá del mundo.
Lennon



La música es movimiento. Y el movimiento es la condición esencial para mantener el equilibrio del Universo. En ese nivel, la bicicleta se parece a un instrumento musical, hay que ajustarla como se afina un piano o una guitarra antes de salir a tocar. Quizá por eso, el Sueño Número Uno de Lennon en la infancia era tener una bicicleta. Desde niño le gustó rodar en las calles de Liverpool, dar el rol por Mendips y más allá, pedalear con ritmo, melodía y armonía.
Siendo un medio de transporte tan común en su tiempo y en su país, es muy posible que pedalear haya influido en su estilo artístico, en la forma de concebir e interpretar la música. Si el country de Johnny Cash imitaba la marcha del tren y el surf de Dick Dale los remolinos de las olas, podemos imaginar que Lennon componía y tocaba con la cadencia de un paseo en bicicleta al estilo inglés.
En alguna ocasión dijo que vivía para su bicicleta, antes de contar que todos los niños dejaban sus bicis en el patio; pero él no, al contrario, insistía en meterla a la casa y durante las primeras noches la mantuvo junto a su cama mientras dormía. De nada sirvió que la tía Mimi tratara de impedirlo, igual intentó persuadirlo para que olvidara el asunto de la música: “Eso de la guitarra está bien, John, pero nunca te ganarás la vida con ella…”
Con ese antecedente bicicletero no extraña que Lennon haya sido una de las máximas figuras del rock y que los Beatles pasaran a la historia como el grupo más importante. Por sus biógrafos como Robert Rosen y las miles de imágenes que hemos visto del rockstar más famoso del mundo, sabemos que pedaleó muchas bicicletas a lo largo de su vida antes y después de la película Help! Existe registro de los paseos que daba con su hijo Sean, una curiosa fotografía de Bettmann donde aparecen John y Yoko en batas y él montado en una bicicleta blanca con flores, o las imágenes tomadas por Ben Ross de la pareja besándose en algún lugar de Nueva York, montados en sus respectivos velocípedos.
Por el tipo de pedales y los aditamentos que usaba, se nota que Lennon era un ciclista habitual. Pero no deseamos desconcertar a ningún lector con la inquietante figura de Yoko Ono (quien guarda una relación aparte con las bicis por el arte conceptual de Marcel Duchamp y su escultura Rueda de bicicleta), por ello desviaremos nuestra atención hacia otra foto más interesante de Lennon, una sepia de principios de los cincuenta en la que posa orgullosamente con su primer bicicleta junto a su primo Stanley Parkes. El Sueño Número Uno hecho realidad era una Raleigh rodada 28, una clásica all steel bicycle, la bici más popular en Europa durante varias décadas del siglo XX.
El fundador de Raleigh, Sir Francis Bowden, era un hombre enfermo y desahuciado. Solía emprender largos viajes, pero en 1887 contrajo una extraña enfermedad que nadie lograba diagnosticar ni curar, su salud se deterioró tanto que ese año los médicos no le dieron más de seis meses de vida. Uno de los galenos le sugirió, como último recurso, que hiciera ejercicio. Sin mucha esperanza, Sir Frank montó una bicicleta inglesa que pedaleó por las calles de Nottingham, se fue a rodar y en un acto insólito logró escapar de la Muerte, se alejó de ella veloz, dejándola fría en la lejanía.
Al año siguiente, saludable y feliz, el escapista de las dos ruedas compró un pequeño taller en Raleigh Street y estableció su fábrica, donde se armaban dos bicicletas por semana. Desde entonces, la Raleigh Cycling Company es parte de la tradición del diseño y la ingeniería mecánica de Inglaterra, la cuna de la Revolución Industrial, con sus máquinas, las fábricas y sus obreros. En 1896, la nueva planta empezó a funcionar con bandas de producción en serie movidas por seis inmensos motores, la armadora de bicicletas más grande conocida en aquella época, donde una década más tarde se producirían 30 mil velocípedos al año. Por si esto fuera poco, la marca se vio consagrada por el fenómeno Zimmerman, el ciclista de Nueva Jersey que ganó 2,300 competencias montado en bicis Raleigh (el Lance Armstrong de ese tiempo), al retirarse también comenzó a fabricar sus bicicletas Zimmy.
Seis décadas después, el rock y las bicicletas británicos invadieron a los Estados Unidos, los Beatles y Raleigh iban por delante y causaron furor. A partir de 1951, la compañía producía cada pieza de la bici, 120 partes en total, y fabricaba más de un millón de unidades al año. Unos años más tarde comenzó la invasión. En la historia de la bicicleta, al igual que en la del rock, se conoce como british invasion al periodo en que Raleigh acaparó el mercado gringo después de la Segunda Guerra Mundial y hasta finales de los años sesenta, cuando se convirtió en el mayor productor de bicis en el mundo.
Para los adolescentes de Europa y Norteamérica, la marca era sinónimo del primer contacto con la libertad y la velocidad, tal y como sucedía con la música de los de Liverpool. Al iniciar los setenta, Raleigh creó otro clásico tipo canción del cuarteto, la Chopper, esa bici con una pequeña rueda delantera y una grande atrás (nuestra versión de ese modelo es la célebre Vagabundo), que salvó a la compañía de un gran hoyo financiero y le permitió incursionar en el terreno de las BMX y las bicicletas de montaña.
En 1980, el holandés Joop Zoetemelk ganó el Tour de France en una Raleigh TI Creda. Ese mismo año, el ocho de diciembre, John Lennon murió baleado por Mark David Chapman en una fría noche que cubrió al mundo. La “biblia” de Chapman era El guardián entre el centeno de J.D. Salinger, novela en la que Holden Caulfield suele hablar con su hermano muerto, Allie, y cada vez que lo ve en sus recuerdos se le aparece en bicicleta.
En el 2002, 114 años después de fundada, la fábrica de Raleigh también cerró sus puertas para ser demolida. Era un símbolo de Nottingham, allí trabajaron varias generaciones, familias enteras que dejaron de laborar y hoy sólo miran con tristeza la nueva construcción de la universidad. La producción de bicicletas Raleigh y sus otras marcas (en el camino adquirió a Rudge, BSA, Triumph y Diamondback) se fue a Korea y a Vietnam, 25% más barato que armarlas en Inglaterra, supuestamente con la misma calidad. En Nottingham permanecen las oficinas administrativas, el centro de diseño y distribución que ahora ocupan un nuevo domicilio en Triumph Road. Pero el auténtico “Working class hero” se quedó sin su fuente de trabajo, el espíritu de la ciudad desaparece con ella. Cada año desde su muerte, entre el nueve de octubre y el nueve de diciembre se recuerda a John Lennon –9, el número más presente en su vida-, principalmente por su legado musical, universal como la bici. Le gustaba pedalear, era otra forma de liberarse y hacer rocanrol.
El bicle y su bicla. Como dicen sus seguidores, subió al cielo montado en sus gafas de bicicleta.

Wednesday, November 24, 2010

El regalo perfecto

Cuando fuiste niño te regalaron tu primera bicicleta en Navidad o Reyes, vaya sorpresa encontrar la máquina fantástica junto al árbol. Ahora tú puedes regalar Las bicicletas y sus dueños, el primer libro mexicano sobre la historia de la bici, desde la invención de la rueda hasta nuestros días, un paseo por el desarrollo del invento perfecto.

De venta en:

Satélite
Velo Sport
Circuito Historiadores R-8 local 1
5572-8013
Junto al Centro Cívico

Polanco
Museum
Aristóteles No.8
5281-2379
Junto al Parque Polanco

La Condesa
5 L-mento
Cuernavaca No. 79
3186-0973
www.5lmento.com

Conejo Blanco
Amsterdam No.67
5286-7430
www.conejoblanco.com.mx

Contadero
Utopia Bike Shop
Carretera México-Toluca No. 5780 local 20
5515-2385
www.tribu.com.mx

San Rafael
Bicitamexico
Joaquín Velázquez de León No.58 local D
5280-8517
facebook.com/bicitamexico

Pedidos:
ruedalibre.reva@gmail.com

Friday, October 22, 2010

Las posibilidades de la bicicleta

Doos aplicaciones que reinventan y embellecen la ciudad

Fotografía: Fernando de la Orden.

Los usos de la bici no dejan de sorprender. Un invento tan sencillo con tantas aplicaciones que mejoran la vida de las personas no puede ser menos que genial. Dos iniciativas redondas como ruedas llevan a la rila por nuevas rutas en la ciudad: la aventura sensorial del Paseo a Ciegas y la solución creativa de Green Bike.

l. Paseo a Ciegas, nuevas sensaciones desde un punto de no vista
Foto: Paseo a Ciegas.

De acuerdo con la Guía de la Salud Sobre Dos Ruedas (Universidad de Sevilla, 2007), 30 minutos diarios de bicicleta para jóvenes y adultos mejora las funciones del sistema circulatorio, reduce el riesgo de infarto en un 50% y evita enfermedades cardiovasculares como la presión arterial alta. La práctica del ciclismo evita padecimientos como la diabetes y la obesidad, controla el sobrepeso, aumenta la capacidad circulatoria y pulmonar para oxigenarse, fortalece huesos y músculos, protege las articulaciones por ser de bajo impacto y previene dolores de espalda. Por si esto fuera poco, la bici también es antidepresiva, mejora el estado de ánimo, disminuye estrés, ansiedad y depresión, mientras aumenta la autoestima y fomenta la sociabilidad.

La guía no alcanza a mencionar que, además de ofrecer múltiples soluciones de medicina preventiva, pedalear ayuda al desarrollo de los sentidos de la percepción porque en la bicicleta se ponen en práctica los cinco. Tampoco menciona que la bici para dos o tándem se ha convertido en el medio para proporcionar una terapia de sensibilización e integración a las personas con ceguera, así como un ejercicio de la percepción y la imaginación al rodar con los ojos vendados. Pasear a ciegas se convierte en actividad formativa y recreativa de altos vuelos, muy recomendable para personas de todas las edades y buscadores de nuevas sensaciones.Manuel de la Torre, cooordinador del Paseo a Ciegas.

El Paseo a Ciegas, la experiencia sensorial sobre ruedas coordinada por Manuel de la Torre con apoyo de Nancy Salcedo y Pablo Niebla, es parte de un programa de estimulación puesto en marcha por los grupos Bicitekas, Contacto Braile y Muévete en Bici. El coordinador de la Torre y sus guías se reúnen todos los domingos en la Diana Cazadora de la Ciudad de México, de 9 a 1, para rodar en seis tándems sobre Paseo de la Reforma llevando a los invidentes a explorar la ciudad. Suelen impartir cursos de introducción y sensibilización.

Pedalear con los ojos vendados es una experiencia nueva, una aventura de la mente. Rodar con antifaz es como lanzarse a un abismo negro… conforme se avanza el cerebro trabaja de manera distinta y el mundo se reconfigura, empieza a verse con los oídos y el olfato, sinestesia total. El recorrido es un desfile de estímulos que dan otra “visión” del mundo. Lo extraño es que el encanto se termina al bajar de la bici y quitarse el antifaz. No es que se deseé ser ciego, es que la imaginación construye mejores lugares que la realidad, ciudades más bellas. Más allá de la percepción, de cómo se adapta sensorialmente el organismo a la ausencia de un sentido aguzando los otros cuatro, está la confianza que se debe poner en práctica. Si ya es imposible confiar en alguien con los ojos abiertos, en el paseo tienes que hacerlo a ciegas.

ll. Green Bike, un nuevo oficio sobre ruedas
Foto: Green Bike.

Las primeras bicis en la Ciudad de México aparecieron alrededor de 1900, llegaron de París y Nueva York como el entretenimiento de moda entre la alta sociedad que importaba el estilo europeo. La bicicleta se popularizó en todo el país durante las primeras cuatro décadas del siglo pasado, sustituyendo al caballo, al burro y a la mula como medios de transporte y de trabajo. Moverse en bici era y sigue siendo más barato porque no necesitaba de cuidados ni alimentación y tampoco combustible ni mantenimiento de motor.

Con el paso del tiempo la bicicleta se convirtió en un vehículo esencial en el panorama urbano y rural de México con su gran versatilidad y su belleza funcional. Gracias a la cleta florecieron los oficios de todos conocidos que han sido fundamentales en el desarrollo del país: el mensajero, el repartidor, el jardinero, el cartero, el panadero, el herrero, el afilador, el lechero, el plomero, el policía, el zapatero, el tamalero, el chicharronero y el ropavejero, entre tantos otros. Oficios van y vienen rodando, recientemente vimos la aparición de unos policletos reloaded, empresas de ciclomensajeros, flotillas de bicitaxis y palecletos en triciclos de helados, miles de ejecutivos, fotógrafos y diseñadores en EcoBici. Los trabajadores de la bicicleta.
Foto: Green Bike.

El de publicista también es un oficio y, como tal, ya era hora de que tuviera su bici. Alexis Cadena ingenió un nuevo medio publicitario móvil llamado Green Bike, publicidad saludable que se desplaza por las calles. Fue Lance Armstrong quien desde el ciclismo, su fundación Live Strong y su cruzada contra el cáncer, creó un nuevo medio publicitario con la pulsera amarilla, después las pulseras inundaron el mundo de cualquier color y motivo. Hoy son las bicis verdes de los publiclistas.

Uno de los fines más elevados y olvidados de la publicidad es embellecer el entorno, lo cual sabemos que nunca se logra. Como publicista y ciclista es alentador ver en las calles un medio cuya movilidad permite mayor exposición, impacto y recordación, sin emitir contaminación ambiental, visual ni auditiva. Esto, aunado al diseño elemental de la bici, sus formas y su movimiento, sin duda cumple con aquella misión de embellecer la ciudad.

Monday, October 4, 2010

3er. Congreso Nacional de Ciclismo Urbano


Ríos de ciclistas desembocaron en Puebla

Héctor San Román de GDL en Bici. Foto: Aarón Borrás de Bicitekas.


l. Donde los ángeles andan en rila
Saqué la bici tan pronto como llegué a la ciudad. Era viernes 24 a las 9 de la mañana y los empleados del Hotel Gilfer se preguntaban por este arribo de ciclistas urbanos que llenaban su estacionamiento de bicicletas. Era el arranque del 3er. Congreso Nacional de Ciclismo Urbano: conferencias, mesas redondas, rodadas nocturnas, trasnochadas, comidas vegetarianas, rally en rila y paseos a ciegas durante dos días de interactuar y pedalear.Entrada al Teatro de la Ciudad.

Rodé un rato por el Centro Histórico y dirigí mis llantas hacia el Teatro de la Ciudad para llegar al inicio del Congreso con participantes de México, Chile, Ecuador, Canadá y España. En el camino intercambié saludos con amigos y personajes que evidentemente iban hacia allá. Por tercer año, como caídos del cielo en temporada de lluvias, los ríos de ciclistas que llegamos de distintos lugares confluimos en una corriente que lleva la misma dirección. Somos la Masa Crítica sobre ruedas y pedales que inunda las calles.Somos ríos de ciclistas y seremos un océano sobre ruedas. Foto: Bicitekas.

Cruzar la puerta del Teatro convertido en recinto del ciclismo terminó de colocarme en el mood de las doos ruedas. Rostros nuevos y conocidos, manos amigas y abrazos fraternos. También notables ausencias, se extrañó a León Hammui de Bicitekas, a Refugio “Cuco” Ruiz y a Bernardo Lizardi de GDL en Bici y Bici 10, a Mario Villaseñor de Fijalajara y Bicipolo, a Bernardo Baranda y a Xavier Treviño del ITDP. Durante la inauguración hablaron el Rector de la Universidad Autónoma de Puebla, Dr. Enrique Agüera Ibáñez, y Oscar Domínguez de Puebla Ciclista, en presencia de la Lic. Blanca Ruiz, Presidenta Municipal cuya presencia confirmó que el discurso oficial es incongruente, oportunista e inverosímil. Yeriel Salcedo de GDL en Bici, el único ciclista y activista que salvó la situación y rompió el protocolo con su playera amarilla pollito y su bienvenida relámpago.En el arranque de las conferencias, Jesús Gil de Bicitekas, un personaje imprescindible del ciclismo urbano. Foto: Bicitekas.

El intercambio con personas y grupos de otras latitudes y la búsqueda de soluciones de movilidad en las ciudades hace pensar que en cada rincón del mundo hay células haciendo algo por el ciclismo en cualquiera de sus formas. Aquí los trabajos fueron coordinados por Mariana Orozco del ITDP, Areli Carreón de Bicitekas y Yeriel Salcedo de GDL. Para empezar, el chileno Eduardo Salazar Jofré de Arriba E´La Chancha habló sobre la reinvención de la movilidad en las ciudades Latinoamericanas. En seguida, José García Cebrán, Director del Congreso Velo-City 2011 en España, expuso el caso de Sevilla como una ciudad ciclista. Sobre políticas públicas hablaron los arquitectos Carlos Romero, Director del OCOIT de Jalisco, y Graciela Amaro Hernández, Directora del IMPLAN en Guanajuato. De ahí nos movimos a comer y cada quien siguió su instinto, se formaron las tribus de carnívoros y herbívoros, me fui con los segundos a La Zanahoria, un estupendo lugar con un buffet vegetariano salido de la película Karenina en el País de las Maravillas, para darse un atracón bicicletero de carbohidratos.Arriba: Yeriel Salcedo de GDL en Bici y Areli Carreón, presidenta de Bicitekas. Abajo: Rueda Libre, el buen Agustín Martínez de Bicitekas y Christian Medrano de Andando en Bici Carajo. Fotos: Bicitekas.

Pedaleamos a la segunda sede del Congreso, el edificio Carolino de la Universidad Autónoma de Puebla, tan sólo a unas cuadras de distancia, y ya teníamos hambre otra vez. Ahí volvimos a instalar las mesas de playeras, libros, publicaciones y accesorios: GDL, Bicitekas, Mundo Ceiba, Rueda Libre, Pueblo Bicicletero. Continuaron las conferencias del Dr. Juan Torres Michael, de la Universidad de Montreal, quien habló sobre la ciudad, las bicicletas y los niños, así como la de Ángel García Fernández de Bici Urbana, acerca de la conexión en las ciudades a través de vías verdes. Una de las más esperadas fue la de Felipe Madrigal y la tropa rodante de los colectivos GDL en Bici y Bici 10: Bici Blanca, la memoria colectiva de la ciudad, un recuento de las 26 rilas que han instalado en Guadalajara. Jesús Sánchez del ITDP habló sobre la ciudad intermodal, el uso de distintos medios de transporte conectados entre sí. Y a continuación se realizó la conferencia que esperaba, Ciudad para Todos, con Paseo a Ciegas, Muévete en Bici y Contacto Braile.El Rally en Rila se realizó bajo la lluvia con la participación de temerari@s ciclistas que desafiaron la pista de adoquín mojado. A partir de ahí la noche tuvo varias rutas. Muchos cayeron al reventón de premiación, otros nos fuimos más leve. Estuve con Yeriel, Karenina, Roon y Héctor de GDL tomando cerveza en algún bar del Centro antes de ir a cenar tacos árabes. Después de eso, a roncar como los ángeles con vista a la catedral.

ll. Mesas redondas como ruedas de biciUn Auto Menos. Foto: Patricia Karenina Casarín de GDL en Bici.

El sábado llegaron más personas, entre ellos la flota roja de Un Auto Menos, la marca que fabrica bicis y triciclos highwheeler a la medida, encabezados por Rafael Bravo El Inventor Loco . Tuvo lugar el desayuno de BiciRed, el cónclave donde se eligió a Monterrey como sede del 4º Congreso. Esa hora la aproveché para rodar y desayunar fruta y calorías. Luego rolé hasta el Carolino para alternar la venta del libro con las conferencias y las mesas.Eduardo Salazar Jofré de Arriba E La Chancha, Chile, en un triciclo marca Un Auto Menos. Foto: Rueda Libre.

Desde Ecuador, un aguerrido Christian Medrano de Andando en Bici Carajo proponía hacer de la bici un ejercicio político más que físico. La mesa sobre Ciclo Vías Dominicales contó con la participación de Saca la Bici de Querétaro y los entusiastas compañeros de Bici Verde Izcalli del Estado de México. Hubo dos mesas sobre Nueva Movilidad en la Ciudad: el Sur, en la que estuvieron Puebicla, Mundo Ceiba de Oaxaca y Pedalazo de Chiapas. Y el Norte, mesa que me tocó moderar con Paseo Urbano Bicicletero de BCN, BCsicletos de BCS y Ciclos Urbanos de Culiacán. Acerca de los Nuevos Servicios Públicos hablaron Mario Delgado de Bikla en Guadalajara, el Dr. Juan Torres Michel de Bixi en Montreal y Dhyana Quintanar de Eco Bici en el DF. Acto seguido, el grupo Bicibilízate de Michoacán presentó su experiencia de represión en el Paseo Ciclonudista por Morelia. Consejo Bicicletero DF habló sobre Evolución y Adaptación para pedalear con seguridad. En la última mesa, Bicitekas y GDL en Bici presentaron sus respectivas Casas Ciclistas, espacios de encuentro y asistencia abiertos al público.Dos tomas de la Familia Rodante. Fotos: Bicitekas.

Luego de la clausura partimos a la rodada nocturna por la ciudad. Un rol que acaparó la atención de los poblanos por los ánimos que le metían las chicas del coro de Aguascalientes. Íbamos como seres brillantes levantando saludos de simpatía por aquí y mentadas de madre por allá. Nuevamente la noche ofreció rutas a seguir: los que rodaron a Cholula, los que se fueron de reventón, los que pasaron a retirarse y los que nos fuimos a cenar. Esa noche devoré de nuevo unos tacos árabes en compañía de Manuel de la Torre, coordinador de Paseo a Ciegas. Un par de cervezas en los portales y quedamos de vernos a las 9:30 de la mañana en el Zócalo para ir al paseo. Andar en bici sin el sentido de la vista era algo que debía experimentar.

lll. Desde mi punto de no vista…Nancy Salcedo, guía de Paseo a Ciegas. Foto: RL.

El Paseo a Ciegas, la experiencia sensorial sobre ruedas, fue lo mejor del Congreso. De algunos años a la fecha he creído que andar en bici es leer al mundo de otra forma porque se le percibe con todos los sentidos, lo que no sucede en otros vehículos. Esta actividad es parte de un programa de sensibilización para ciegos con el que han tenido muy buenos resultados, se les puede ver los fines de semana sobre el Paseo de la Reforma.
El domingo formamos un grupo considerable de ciclistas y partimos con los seis guías que pedaleaban en bicis tándem con un pasajero invidente cada uno. Curiosidad, gozo, diversión, las expresiones mostraban los efectos del paseo. Al notar su despreocupación pensé que para una persona que no ve es más fácil rodar sin la vista que para los que estamos acostumbrados a ver. Más allá de lo sensorial, de cómo se adapta el organismo a la falta de un sentido aguzando los otros, se trata de confianza. Ya es imposible confiar en alguien con los ojos abiertos, en el paseo tienes que hacerlo a ciegas.Manuel de la Torre, Coordinador de Paseo a Ciegas. Foto: RL.

Al terminar nos repartieron unos antifaces que debíamos usar 20 minutos antes. Ahí estábamos varios, listos para dar un rol con los ojos cubiertos, cuando una mano amable me llevó hasta la bicicleta. Hola -dijo una voz femenina-, soy Nancy. Colocó mis manos sobre la bici mientras me describía las piezas. Luego me explicó el modo de subirnos, pedalear y bajarnos. ¿Estás listo? Sí. Uno… dos… y… tres!
Fue como lanzarnos a un precipicio negro.
Tan pronto como agitamos las alas de los pies empecé a ver con los oídos. Después con el olfato. No sé por qué desde un principio sentí que rodábamos inclinados unos 45º hacia la derecha, como si la calle estuviera empinada y nosotros con ella. Nancy me anunciaba vueltas en u hacia tal o cual lado, pero no me daba cuenta cuando cambiábamos de dirección. Lo que sentía era un suave balanceo y esta inclinación extraña. La mente se movía de manera distinta, imaginaba un lugar hermosísimo a juzgar por los sonidos y los olores. El aire era un carrusel interminable de estímulos, los ruidos y aromas, los sabores, las voces y sus conversaciones, los niños, la temperatura, la sombra, el sol, los pájaros, el mundo pasaba a través de mí como un desfile de sensaciones sonoras y multicolores. Pero nos detuvimos suavemente. El encanto se terminó al abrir los ojos y bajarnos de la bici.

La Masa Crítica Inunda Puebla
http://www.youtube.com/watch?v=vCgVDssRD6o

Monday, September 27, 2010

Cabrita Bike y el Bookie

Las Bicicletas y sus Dueños por la Cabris.

Tuesday, September 21, 2010

3er. Congreso de Ciclismo Urbano en Puebla

Rueda Libre estará presente en este evento con libros a precio amigo: Las Bicicletas y sus Dueños, de Rogelio Garza, y Bicis el Libro, de Fernando de la Orden.

Saturday, September 18, 2010

El vehículo perfecto para la locura

Las Bicicletas y sus Dueños

por: Elena Santibánez*

Todo sale de una bici sabiéndola pedalear. Así puede resumirse el espíritu de un trabajo en el que, aunque se habla de personajes famosos, las protagonistas son sus bicicletas. A lo largo de 22 textos ricos en información histórica, anecdótica y técnica, se destaca el papel de las bicicletas en la génesis de ideas, descubrimientos y sucesos que han signado al mundo.En las presentaciones: el autor, Maru Sandoval, Mauricio Bares y Juan Alberto Vázquez.

Desde la teoría de la relatividad de Albert Einstein, pasando por la parte de la revolución cubana que le toca al Che Guevara, la síntesis que hizo Albert Hoffman del LSD, los efectos de éste en la creatividad de Syd Barret, hasta la paráfrasis de bulto que de una frase popular hizo Madonna al demostrar que jalan más un par de tetas que dos ruedas de bicicleta son ejemplos de lo que la humanidad ha ganado a partir de un rol en bicla.En las librerías del país.

El autor recoge testimonios diversos sobre la experiencia de andar sobre dos ruedas, como el de Henry Miller: “Me dio por llamar amiga a mi bicicleta, mantenía conversaciones silenciosas con ella y por supuesto le prestaba la mayor atención. Después de algún tiempo, acostumbrado a pasar tantas horas con ella perdí el interés por mis amigos. La bicicleta se convirtió en mi única y verdadera amistad”.
En la FIL GDL 2008.

También hace interesantes parangones: “…la bicicleta se parece a un instrumento musical: hay que ajustarla como se afina un piano o una guitarra antes de salir a tocar”, para hablar de la bici de John Lennon, o “…va a conducir el país como suele montar su bicicleta. El país va sobre ruedas, lo cual no quiere decir que vaya en la dirección correcta y libre de accidentes. Habrá que estar atento a las caídas y traer el casco bien puesto” refiriéndose a Felipe Calderón.En la FIL GDL 2009.

Entre conceptos como “la bicicleta es una máquina del tiempo”, de Carl Sagan, o la afirmación: “Andar en bici es pura magia” se alza con tintes cuasi poéticos la descripción de Syd Barret a bordo de su Gentelmen Sport —“con canastilla al frente y una campana de las que hacen ring”, como la que describe en su rola “Bike”— captado en una foto cinco años antes de su muerte: “…miraba con suma atención hacia el frente, pero al observar la imagen da la impresión de que podía ver algo invisible para los demás. La bicicleta era azul, parece que iba montado en un blues, el equilibrio en desequlibrio. La bici es el vehículo perfecto para la locura…”.En el bosque y en la playaEste trabajo de investigación, que duro seis años y fue viendo la luz en entregas para Milenio Diario, es la publicación debut del sello Rueda Libre y tuvo como editor al propio autor, quien puede decirse hizo un muy gran trabajo, si se toma en cuenta que nunca antes había hecho un libro. El concepto gráfico es excelente, las ilustraciones ofrecen un discurso paralelo que enriquece un diseño limpio, con buen aire y, aunque el tamaño de la caja tipográfica es irregular a lo largo de las páginas, más que un descuido casi podría considerarse un afortunado atrevimiento. El cuidado de edición es cercano a lo impecable: dos erratas en 160 páginas es un margen de error que desearían sellos como Alfaguara. La producción recupera el concepto de los libros de buena factura: pasta dura con guardas impresas, encuadernado cosido y una impresión de gran calidad sobre papel couché mate, que puede llamarse elegante.Entre los amigos ciclistas, aquí con Mario "Fixed" Villaseñor, de Fijalajara y Bicipolo.

Sin embargo, el trabajo propiamente de edición tiene una carencia importante: en ninguna parte del libro se menciona que lo que el lector tiene ante sus ojos es una recopilación de artículos escritos y publicados a lo largo de varios años. Esta omisión podría no echarse tanto de menos, si los textos estuvieran fechados y así pudiera entenderse por qué se habla en presente y futuro de sucesos pasados, y por qué hay referencias y datos que son mencionados más de una vez, lo cual hace que una lectura de corrido deje la impresión de repetición y descuido. En mi opinión debieron hacerse ambas cosas: fechar los textos y mencionar que fueron escritos y publicados en forma independiente.En el camino con ciclistas.

Otra opción era que el autor actualizara fechas y datos, le diera una “shaineada” necesaria a uno que otro párrafo e incluso agregara o quitara cosas a sus escritos originales, para adaptarlos a su nuevo formato, es decir, que editara su material periodístico para convertirlo en libro. En fin, nada que no se pueda remediar en una edición futura. En los medios. Revista Bike a Fondo. Fotografía: Edgardo Melgoza.

* Elena Santibáñez es editora y periodista. Directora de la Editorial Rhythm & Books.